El equilibrio en la educación

No es fácil ejercer nuestra función de padres y es mucho  más difícil en un tiempo lleno de cambios y diferentes pensamientos y descubrimientos pedagógicos.

Se han creado diferentes corrientes que intentan cambiar la educación asfixiante y excesiva con la que muchos crecimos y no queremos repetir en nuestros hijos, una educación que genero “traumas” en quienes hoy somos adultos. Pero hay perjuicios que se han generado y transformado en problemas  mayores para quienes serán los futuros adultos, quienes seguramente no sufrirán las ansiedades que genera una disciplina asfixiante pero si  les estamos dando menos herramientas y menos oportunidades de ser adultos felices y exitosos.

La laxitud y permisividad de hoy en la educación de los padres para evitar que los niños sufran la disciplina y la represión, esta formando jóvenes sin ninguna motivación,  jóvenes que se deprimen con facilidad, sin metas ni sueños, jóvenes que tienen dificultad para definir su futuro,  emocionalmente y económicamente se mantienen dependientes.  El formar hijos con el sueño de “que no les falte nada” no les permite desarrollar su vida y su creatividad para conseguir las cosas cuando sean necesarias, la motivación que generamos en nuestros hijos cuando son pequeños es la misma motivación que van a usar en su futuro para enfrentarse a la vida y solucionar dificultades, no podemos considerar que estamos haciendo un buen trabajo si pensamos que suplir todo materialmente y extralimitar nuestro amor sin reglas y equilibrio podamos tener hijos que puedan ser competentes para la vida y que  puedan enfrentarse a ella dispuestos a ser  felices.

Debemos evitar el exceso de normas y reglas impuestas sin ningún sentido más que el de imponer nuestra autoridad y demostrar que como padres podemos gritar, humillar y avergonzar a nuestros hijos pero tampoco podemos caer en convertirnos en  padres  indulgentes y laxos con ellos,  tolerantes con su comportamiento para evitar los traumas que conlleva un exceso de autoridad; es en este momento donde debemos detenernos y pensar en cómo  lograr el equilibrio para que nuestros hijos crezcan en un ambiente sano y estructurado basado en disciplina,  normas y el amor de sus padres, debemos mirar lo más cercano que tenemos a la buena educación, lo más cercano a una buena formación y estar atentos a no caer en el error de recibir todos los cambios pedagógicos y las corrientes de diferentes pensadores y aplicarlas a nuestros hijos sin antes ver los resultados y las consecuencias que éstas puedan traer a la vida de nuestros hijos.

Lograr un equilibrio de amor y disciplina nos dará el resultado que buscamos,  hijos preparados para la vida con deseo de buscar su propia felicidad.

 

 

 

 

 

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