Tiempo de guerra

Una crisis mundial nos ha traído a casa. Estamos en guerra, el ejército en las calles peleando con un enemigo invisible.
No sé cuántos de ustedes pueden ver en medio de la tragedia la Gloria de Dios y pueden disfrutar las cosas sencillas sin el afán del día. Quiero agradecer a Dios porque aunque no es un tiempo fácil, he descubierto tantas cosas valiosas. Por ejemplo, hoy puedo decir de mis hijos, que sí están preparados para sumar en la crisis, que junto a ellos y a mi esposo somos un gran equipo como familia. Esto había dejado de notarlo. Tenerlos es una gran bendición, estar tan cerca a ellos en la dificultad nos permite estar más unidos, descubrir cosas grandes en pequeños detalles.

Siempre me he interesado, especialmente por los milagros de Dios en las cosas pequeñas, Él está en todas partes y hace el milagro sin importar el tamaño de la necesidad, pero en las cosas pequeñas… en esas me gozo porque es donde puedo ver la grandeza del Dios que nos sostiene y del cual dependemos. Ese maravilloso Dios que hasta los cabellos de nuestra cabeza tiene contados, ese pequeño, pero cuán hermoso detalle.

Dios es Fiel y Justo. No podemos entender su Justicia porque no tenemos la capacidad para hacerlo, pero Él es un Dios Justo que permite que todos podamos alcanzar su Misericordia. Es tiempo de levantarnos y mirar Su Rostro con humildad y poder entender nuestra fragilidad, nuestra humanidad. Pidamos a Dios que esta guerra nos lleve a un lugar distinto; regresar a la Voluntad de Dios sería el inicio de un camino exitoso, no de un camino fácil, pero si exitoso.

Terminar con el enemigo es una prioridad, pero no es la más importante, salir siendo diferentes de este rincón donde estamos asustados y confinados sería el verdadero valor de ganar una guerra. Esta guerra la ganamos cuando salgamos siendo más fuertes y mejores personas.

Mi Dios me rodea de posibilidades hermosas en medio de la crisis y doy gracias por que puedo ver su amor en mi familia, en mis hijos formados desde el vientre con principios que hoy les dan esperanza y la seguridad de continuar viviendo para Él. Mis amigos, los mejores del mundo, hoy me rodean con su amor, su alegría y me sostienen en días de angustia “en todo tiempo ama al amigo que es como hermano en tiempo de angustia” Prov 17:17 Sabio es el Señor y su Amor es para siempre, nos habla en los detalles, esos en los que me gozo.

Los invito hoy a usar la mejor estrategia de guerra: la oración, acercarnos al Trono de la Gracia confiadamente, esperando que su Voluntad sea agradable; los invito a escuchar su voz en medio de la crisis.

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